vistas en total

miércoles, 25 de enero de 2017

El comienzo de un sueño: Australia




Parecía que nunca llegaría, pero al final es cierto eso del que la sigue la consigue, con mucho esfuerzo y paciencia…pero se consigue!

Mi primera semana en Australia ha sido increíblemente intensa y genial. Después de un vuelo de 23 horas llegué a Melbourne bien tempranito, tenía todo el día por delante para que llegara la hora de dormir (estaba muerta de cansancio, pero quise aguantar hasta la noche para adaptarme mejor).
En la aduana pasé sin problemas, tanto que me asustó la gente antes de llegar, ni me miraron la maleta y hasta me habló en español uno de los guardias.

Melbourne

Fui derecha al hostal en pleno centro, me di una duchita bien reconfortante ( el vuelo fue agotador…) y salí a la calle. Primera parada para echar un café. Es curioso que en cada país haya una forma de servir el café. Aquí te preguntan si quieres azúcar y claro yo contesté que sí, me dieron el café y me quedé esperando que me diera el azucarillo y resulta que ya lo ponen ellos, tú tienes que decir cuántas cucharillas quieres. Segunda parada, el banco. Ya tenía cuenta abierta pero tenía que ir a identificarme en persona. Bueno pues me tiré 2 horas y media  hablando con un loro al teléfono que no paraba de venderme un seguro de vida. Yo quería huir de ahí, con el jet lag y el tío pegado a la oreja.
Hablando con unas british en el hostal me enteré de que había un tour gratis así que allí que fui. Un buen paseo de 3 horas para conocer la ciudad. Me ha encantado Melbourne, aunque no sé muy bien cómo describirla, es una mezcla entre Inglaterra por sus edificios y estructuración, Nueva York por sus rascacielos y las señales de las calles y Portugal por sus tranvías. 
 
federation squeare. gente viendo el tenis en una pantalla gigante

edificio en recuerdo a los caidos

jardin botanico


No sé, la mezcla tiene buen resultado. Es una ciudad bastante activa y dinámica. La mayoría de comercios cierran a las 17:00 por lo que la conciliación familiar debe estar a la orden del día, de ahí la calidad de vida, incluso los centro comerciales cierran. Paseé por calles con grafitis buenísimos, por un parque donde le vi el culete a un wombat y plazas abiertas a la participación social. También hay un rio que con sus puentes y orillas verdes que  hacen la ciudad aun más bonita.



Clayton (suburbio a las afueras de Melbourne)

Al día siguiente fui a una agencia de enfermeras ( ya había hecho una entrevista previamente en Londres), y nada, me dieron mi tarjetita identificativa y hasta me regalaron el uniforme para currar de auxiliar! Creo que les di penilla, no tengo ni dirección ni numero de contacto de emergencia, y les dije que venía sola a Australia y que era mi segundo día y alucinaron. Bueno todo el mundo alucina de que me haya venido sola, yo aun lo sigo viendo normal y no me llama tanto la atención, pero sí, debo ser muy brave para el resto. Ah y es que también fui a la agencia con la casa a cuestas, 28 kg de vida a la espalda. Para ello me monté en un bus sin saber que no se podía pagar en efectivo sino que se tiene que pagar con una tarjeta de transporte, bueno pues también tuve la suerte de encontrarme con un conductor tan amable que me regaló una tarjeta!
tranvia viejo con edificios modernos

señal paso de peatones
buzones para cartas y debajo para periodicos y revistas

Finalmente, pude asentarme en una casita que alquilé con air bnb y donde tuve la gran suerte de caer con gente super maja. El dueño, un australiano joven, super majo, hippy rollo espíritu libre y tal. Otro chico colombiano, un americano y un japonés. Parece un chiste, aunque más lo pareció cuando se pusieron los 3 a cocinar por primera vez en sus vidas, para videos de primera!! Salimos de bachata, aunque fue un poco raro ver como las chinas bailaban mejor que yo, otro día fuimos a un mercado con comida de todo el mundo y música en directo. Tambien conoci a otra enfermera española que esta en proceso de papeleo ( la conoci por facebook, oh gran facebook). En definitiva, mi primera semana fue muy sociable para estar viajando sola.
los compis de la casa


La uni

He estado una semana yendo a la uni para completar el curso puente que tengo que hacer para conseguir el registro en el colegio de enfermeria. Y la verdad que me ha ido genial! El primer dia el resto de la clase se alegró de conocerme, pues era la única que había hecho preguntas en el foro del curso y parece ser que tenían ganas de conocerme en persona, me resultó muy gracioso y me dió algo de vergüenza. Éramos 15 estudiantes, 12 filipinos, una sudafricana y yo.
 
foto graduacion con los uniformes y la profe
 El primer dia: examen escrito de 2 horas!. El resto de la semana fueron seminarios prácticos; catéteres, puntos, grapas, curas, etc. Sinceramente, todo lo damos en la uni en España, así que no fue difícil, pero había que hacerlo. La semana se pasó volando, aprobé el examen (solo 3 nos hemos librado de hacer un trabajo gracias a la buena puntuación en el examen). Con los filipinos muy bien, quitando el que no se cortan en hablar filipino y a veces me aburría y decidía irme a mi aire en plan asocial, pero es que me daba un poco dolor de cabeza escucharles hablar tan rápido.

La universidad muy moderna, tenia hasta banco y farmacia! y diria que el 98% de los estudiantes eran orientales. 

El sistema de salud se parece bastante al de UK con algún toque del sistema español, por lo que de momento conociendo la teoría, me gusta. Eso sí, hay una enorme diferencia en cuanto al control de la infección, igual es que en la unidad de quemados estábamos obsesionados, pero es que aquí no se ponen guantes ni para hacer camas ni para llevar al  paciente al baño, ni para tocar vías, ni para curar, lo cual después de mis 3 años en quemados, me parece una guarreria.
 
mi uni

Prácticas en el hospital

Esta semana he comenzado las prácticas en un hospital privado y católico en Geelong. La primera impresión no fue buena, crucifijos y estatuas por todos lados y los uniformes con el logo del hospital que es una cruz con una granada por el hecho de que el hospital se llama San Juan de Dios, el cual nació en Granada. 
 
el hospital
Pero en realidad no es para tanto, el cuidado es el mismo y no tengo que ir por ahí rezando ( uf de la que me he librado!)
Llevo solo 3 días y estoy muy contenta. El primer día mi ánimo decayó bastante pues nos dieron una orientación y fue demasiada información (todo es en papel y hay miles de papeles para completar cada dia), me llegué a preguntar qué narices hacía viniéndome a Australia con lo a gusto que estaba yo en mi unidad de quemados. Pero me dije a mí misma, que como en  previas experiencias, seguro que lo ponían todo muy complicado y luego en realidad era más fácil, y así ha sido. Me ha tocado con una enfermera australiana que es bastante simpática. En realidad, todo el mundo es muy agradable. La bienvenida ha sido genial, me reconocen como enfermera y saben la putada que es tener que hacer este curso. Ya me he encargado de hacerles saber la fortuna que me está costando a ver si así no me suspenden! Las comparaciones son odiosas, pero es que mis primeras veces en UK fueron horribles (excepto en quemados), poniéndome a prueba como enfermera, como persona y humillándome, y aquí sin embargo, todo lo contrario, todo el mundo me pregunta y se interesa por mí. 


Geelong

La ciudad donde estoy ahora está al suroeste de Melbourne. El clima es increíblemente cambiante, puede hacer 35 grados durante el dia y 15 al caer el sol. Con decir que he visto pingüinos  y camellos lo digo todo. Hay que llevar bikini y abrigo a la vez en la mochila. 
 
pinguino
Vivo en una residencia de profesionales y no tengo queja. Solo que la gente no es capaz de decir ni hola!, al muy estilo inglés. La mayoría son extranjeros, comen y hacen todo en sus habitaciones. Los filipinos, un australiano y yo somos los únicos que hacemos uso del salón, asi que perfecto, más espacio. También, gracias al grupo de facebook de españoles en Australia, he conocido a una chica fisio que está también en proceso para registrarse y casualidades de la vida que hemos ido las dos a parar a la misma ciudad. Y como buenas españoles, pues se hace piña. Hemos ido a la playa y ayer hicimos el intento de ir a unas clases de bachata, pero para decepción nuestra la media de edad eran los 60 años… Seguiremos buscando la fiesta, mientras tanto, mañana nos vamos a celebrar el dia de Australia a Melbourne con otro chico español que también conocimos en el grupo. (Tranquis, ya socialibizaré con australianos, si se dejan)
playa en Torquey

Sueño casi alcanzado

En definitiva, estoy muy contenta, esto es lo que quería, y de momento Australia me encanta (solo quitaría el viento que sopla del sur ). Ah! Y vivo a 5 minutos andando de la playa! 
noria de Geelong

en la playa con miss Geelong

 Es difícil la comunicación debido a la diferencia horaria de 10 horas, pero para quien quiera hablarme las mejores horas son después de las 7pm vuestras y por las mañanas hasta las 10 am. Pero escribirme y ya constestaré mientras dormis! Seguiré escibiendo mis aventurillas.

Un beso a todos!





martes, 30 de agosto de 2016

Londres, ni contigo ni sin ti, pero mejor sin ti.



Dicen que el tiempo pasa rápido y así es, 5 años han pasado desde que comencé este blog y por tanto esta “vida diferente”. 5 años de aventuras en ese país llamado Reino Unido, y la mayoría de ellas en esa gran alborotada ciudad llamada Londres. He de decir que no esperaba vivir por tanto tiempo en un país donde el tiempo no acompaña y los amigos son difíciles de encontrar, o al menos nativos. Si tuviera que resumir esta gran aventura con un solo adjetivo sería amarga.

Mi aventura no empezó con buen pie en Ludlow, en ese pueblito en el que al final hice grandes amigos pero que me obligó a regresar a España por un breve tiempo. Aún con ánimos, decidí volver a probar suerte, esta vez en el Whittington Hospital en Londres donde la mala suerte me persiguió, me encontré en un ambiente laboral deplorable donde una mujer irlandesa de la vieja escuela llevaba las riendas de la vida de todos, al estilo de la directora de la película Matilda. Esta experiencia al menos me hizo fuerte y fui capaz de abandonar el barco a tiempo. También conocería aquí a dos grandes amigas que me acompañarían en mi aventura hasta hoy.

Finalmente, caí en el mejor puesto de trabajo que he tenido nunca, la unidad de quemados de Chelsea & Westminster. Aquí vi el cielo, esa llamada telefónica diciéndome que me aceptaban, que había pasado la entrevista…, creo que fue uno de los días más felices de esta aventura. Y de esa llamada han pasado ya 3 años. ¿Y si es el mejor trabajo de mi vida, por qué narices me voy? Sí, esa pregunta ha rondado por mi cabeza muchas veces y me la han preguntado otras tantas, pero he de reconocer que tengo el síndrome del culo inquieto; una vez que me habitúo a lo nuevo necesito un cambio, creo que lo fácil me aburre y el cuerpo me pide desafíos por muy difíciles que sean de conseguir.

Australia siempre ha sido un sueño para mí, y la gente que me conoce lo sabe. Lo que no estoy muy segura es de si esa gente pensaba que eran solo ensoñaciones de adolescente o algo más serio, pero hoy puedo decir que este sueño está a punto de cumplirse, que tengo la visa en mis manos y solo me falta dar el salto final ( y terminar la burocracia enfermeríl australiana, que si fue complicado conseguir los papeles para el colegio de UK, Australia ya lo supera con creces, Oh my God! como dirían los ingleses).

Entre aventura y aventura quería escribir algunas reflexiones sobre mi vida en UK. No sé muy bien como expresarlas, porque Londres quieras o no te altera la vida. Se crea una relación de amor-odio con la ciudad; un día estás enamorado perdido de ella ¡me encanta Londres! Mira sus parques verdes, las ardillitas, qué gran selección de conciertos, mira los ingleses que monos tomando el té en sus tacitas de porcelana; y otro día la odias con todas tus ganas, ¡qué asco! ¿ por qué habré venido a vivir aquí y no pude haberme quedado en mi España tan a gustito? ¿ va a parar de llover hoy? ¿y esa luz qué es? Anda! Un rayo de sol, corre coge vitamina D!
Os riereis, pero es la cruda realidad de los que allí habitamos, perdón, habitábamos, yo ya estoy mudada en España aunque sea por poco tiempo. 

Y sí, ahí está la clave, en España estaba muy a gustito, pero salir de mi zona de confort me ha dado madurez, idiomas, independencia, aventuras, cultura y en definitiva libertad. Me siento orgullosa de ser capaz de afrontar cualquier situación, no me da miedo lo desconocido, soy capaz de andar por el mundo sin refugio, me valgo por mí misma para salir adelante.

Londres no es nada fácil en absoluto, y quien diga lo contrario, miente. Londres han sido up & downs, es decir, un día estás arriba, genial y al día siguiente como en una noria estás completamente abajo, pero al menos después de unas cuantas situaciones así sabes que volverás a subir y estar bien. ¿ Por qué digo esto? Porque Londres es una ciudad enorme llena de gente, concretamente de 7 millones de personas, pero donde al final te encuentras solo. Nadie tiene tiempo de relacionarse o no hay ganas de ello. Una de las cosas que más pena me da de haber vivido allí es el no haber sido capaz de hacer amigos ingleses. Claro que he salido de fiesta , y he tenido muy buen rollo con gente del trabajo y hasta hice el camino de Santiago con una inglesa, pero tristemente no puedo llamar a ningún inglés amigo, porque no he conseguido llegar al punto, por ejemplo, de que me inviten a un café para contarme su vida o yo la mía, o ni siquiera una cerveza después del trabajo. Sí que conseguí al menos al final sacar a alguna de cervezas, pero casi obligadas. 

También ha sido difícil el encuentro con personas a las que digamos no les gustan mucho los extranjeros, he sufrido malas contestaciones por parte de profesionales sanitarios del mismo equipo al igual que me han hecho pasar no muy buenos momentos. Pero me quedaré con que estos encuentros me han hecho mejorarme a mí misma.


En cuanto a la enfermería, me quedo con la española con los ojos cerrados. La medicina inglesa me decepcionó desde el principio, mucho protocolo pero pocos conocimientos a la hora de la verdad. Allí he sido la súper enfermera, todas las compis me preguntaban dudas y alguna que otra ha venido de algún médico. Pero claro, como enfermera allí sería la caña, pero me temo que he perdido mucho de lo que aprendí en España ya que muchos conocimientos has estado en desuso y confieso que algo de miedo me da volver a trabajar en un hospital en España porque sé que seré la novata inglesa, pero bueno, un nuevo reto que aún no voy a afrontar.


Obviamente Londres también ha tenidos sus cosas buenas. He hecho grandes amigos (todos españoles o extranjeros) mis aítas, mis piratillas y muchos más, y bueno, la llegada de mis mejores amigos al país que me hizo la vida allí mucho más fácil ( aunque yo ahora les abandono, sorry!) Londres me ha dado muy buenos momentos, las fiestas que nos hemos pegado hasta las 3 de la mañana (hora que cierran los garitos), los copazos que nos hemos metido (de 25 ml de alcohol), gracias a Londres me hice adicta a la cerveza y dejé el ron de lado, los conciertos, los festivales, las cenas con amigos, conocer en 5 años a 27 compañeros de piso, y sobre todo la posibilidad de viajar. Eso es lo que más agradezco a UK, el darme las condiciones laborales tan buenas que he tenido que me han permitido viajar y acrecentar este sentimiento por la aventura y lo desconocido.

 

En resumen, podría seguir escribiendo cientos de palabras, pero entonces esta entrada se convertiría en un libro. Un libro, ¡qué gran idea! Creo que es una tarea pendiente (nota mental: escribir un libro).
De momento, voy a seguir escribiendo páginas en el libro de la vida, ese libro que nos dan en blanco y nosotros decidimos como rellenarlo. Yo lo voy a seguir escribiendo con sueños cumplidos y con sueños por cumplir porque si hay algo que me guste en esta vida es soñar despierta y eso es lo que voy a seguir haciendo.


Contiruará …



…En Australia.